Al principio Clash Royale parece sencillo: sueltas cartas y destruyes las torres de tu rival. Pero tras unas cuantas partidas te das cuenta de que ganar depende menos de la fuerza de las cartas y más del momento en que las juegas, de cómo gestionas el elixir y de crear el mazo adecuado. Esta guía resume todo lo que un jugador nuevo debería saber en sus primeras semanas.
El objetivo del juego
Cada jugador tiene una Torre del Rey (la torre grande del centro) y dos torres de princesa (las torres laterales más pequeñas). Gana quien destruye más torres al final de la partida; si destruyes la Torre del Rey, ganas al instante. Si al acabar el tiempo hay empate en torres, la partida pasa a la prórroga.
Para jugar cartas gastas elixir. El elixir se recarga con el tiempo y tiene un máximo de 10. El coste de elixir de cada carta aparece en su esquina superior izquierda. Por eso el verdadero reto no es jugar tu carta más fuerte, sino usar tu elixir mejor que tu rival.
Tipos de cartas
Tropas: cartas que caminan por la arena y luchan. Algunas solo atacan estructuras (Gigante, Montapuercos, Gólem); otras atacan al enemigo más cercano.
Hechizos: efectos instantáneos que puedes lanzar en cualquier parte del mapa (Bola de fuego, Descarga, El Tronco). Dañan tanto a tropas como a torres.
Estructuras: construcciones que colocas en tu lado y que desaparecen al cabo de un tiempo. Las estructuras defensivas (Cañón, Torre Tesla, Torre infernal) atraen hacia sí a las tropas enemigas.
Crear tu primer mazo
El error más común de los principiantes es meter en un mismo mazo todas las cartas más caras y “más chulas”. Para un mazo equilibrado, fíjate en esto:
Elige una condición de victoria para dañar las torres (por ejemplo, el Gigante o el Montapuercos).
Lleva dos hechizos: uno barato (Descarga, Flechas) y otro más fuerte (Bola de fuego).
Ten al menos tres cartas que ataquen al aire (Mosquetera, Arqueras, Esbirros, Bebé dragón).
No tengas prisa al empezar. Juega tu primera carta cuando tu elixir esté casi lleno y no lances un gran ataque antes de ver qué juega tu rival.
No te quedes en 10 de elixir. El elixir deja de generarse al llegar a 10; cada segundo desperdiciado es una ventaja para tu rival.
Defiende y después ataca. Defender barato y contraatacar con las tropas que sobreviven es la forma más eficiente de jugar.
Sigue el mazo de tu rival. A lo largo de la partida aprendes qué cartas juega. Cuando hayas visto las ocho, puedes deducir qué cartas no tiene en la mano.
No mandes cartas sueltas para dañar la torre. Una tropa sola suele frenarse barato y te hace perder elixir.
No desperdicies hechizos. Lanza la Bola de fuego sobre varias tropas, o sobre una tropa y la torre a la vez, no sobre unas Arqueras solas.
Espera al elixir doble. En el último minuto de la partida el elixir se recarga el doble de rápido; es el mejor momento para los grandes ataques.
Quédate con un mazo. En lugar de cambiar constantemente, aprende un mazo; saber cuándo jugar cada carta es la forma más rápida de mejorar.
No repartas tus recursos. Gasta oro y cartas en las cartas de tu mazo; mejorar cartas que no usas es un desperdicio.
Revisa tus derrotas. Usa las repeticiones para ver dónde perdiste elixir y qué carta te dio problemas.
Siguientes pasos
Cuando domines lo básico, la mayor diferencia la marca la gestión del elixir. Para decidir qué tipo de mazo quieres jugar, lee la guía de tipos de mazos. Cuando estés listo, escribe tu etiqueta de jugador en ElixirDeck para ver los mazos más equilibrados que puedes crear con las cartas que tienes.